250 años de
tradición olivarera
La familia Núñez de Prado posee una tradición olivarera de más de 250 años de antigüedad.
En el año 1795, los Núñez de Prado llegan a Baena desde el norte de España, concretamente desde La Rioja, y comenzaron a labrar la tierra.
En sus inicios, la familia no solo trabajaba el olivar, sino también otros cultivos como los cereales o la vid.
A finales del siglo XVIII, una plaga de filoxera arruinó las plantaciones de viñas. Esta situación fue el desencadenante para centrarse en la producción de aceite de oliva y abandonar poco a poco la producción de vino.
Durante años, hemos ido plantando y reconvirtiendo nuestras fincas a olivares enfocados a la producción de aceite de oliva virgen extra ecológico de la mayor calidad.
De esta manera, nos iniciamos en el sector del aceite de oliva, una tradición que hemos logrado mantener hasta nuestros días.
A principios del siglo XX, Francisco Núñez de Prado toma el relevo generacional de la empresa, impulsando la modernización de la industria.
Esta modernización finalizó en 1944 con la incorporación de un molino de última generación, con una capacidad de molturación de 100.000 kg de aceituna por día.
Este molino clásico está compuesto por rulos cónicos de granito, termofiltradores —donde se obtiene la Flor de Aceite— y prensas hidráulicas.
Hoy en día, este molino clásico se considera uno de los más antiguos del Mediterráneo que sigue en funcionamiento.
Desde 1795, dedicados a la producción de Aceite de Oliva Virgen Extra
Pioneros en
agricultura ecológica
En el año 1986, tras la incorporación a la empresa de los hijos de Francisco —Francisco Iván, Andrés, Antonio Luís y Felipe Núñez de Prado—, comienza el proceso de reconversión de producción convencional a producción ecológica.
Esta idea fue llevada a cabo por Andrés Núñez de Prado, quien poseía una visión adelantada a su época.
Andrés conocía a la perfección el olivar, en el que aplicaba prácticas agrícolas por entonces consideradas experimentales e incluso vanguardistas, pero de comprobada eficacia hoy día en la agricultura ecológica.
Andrés Núñez de Prado, ingeniero técnico agrícola de formación, fue pionero en la investigación de técnicas ecológicas para la producción del aceite de oliva.
Apostó por una nueva agricultura orgánica, eliminando de las labores la aplicación de insecticidas, pesticidas y abonos de síntesis.
En 1989, tras tres años de reconversión, obtuvimos el certificado ecológico otorgado por el organismo de control CAAE —Comité Andaluz de Agricultura Ecológica—, siendo una de las primeras empresas olivareras de España en obtenerlo.
Embajadores del Aceite de Oliva Virgen Extra Ecológico
Francisco Iván Núñez de Prado, empresario y licenciado en la Escuela Diplomática, ha llevado el nombre de la empresa familiar, junto al del aceite de oliva de Baena, por todo el mundo.
A principios de los años 80, tras finalizar su etapa en el cuerpo diplomático, regresó a Baena con una renovada visión sobre el significado del olivo y su importancia.
Esta visión lo llevó a liderar el Consejo Regulador de la DOP Baena entre 1997 y 2016, donde ocupó cargos de vicepresidente durante ocho años y presidente durante once.
Su gestión estuvo enfocada en promover el consumo de aceite de oliva y garantizar la calidad en los mercados internacionales.
Francisco resumía el éxito de la empresa en dos palabras: pasión y conocimiento.
Estas cualidades lo llevaron a ser pionero en la exportación e internacionalización del aceite de oliva español.
En 1989, cuando comenzamos a envasar aceite de cosecha propia, entendió que el mercado era global y que transmitir la cultura del aceite de oliva era fundamental.
Tradición, calidad y legado en cada gota
Excelencia en el Sector del Aceite de Oliva
Hoy en día, Felipe Núñez de Prado es una figura clave en la continuación del legado de excelencia en el aceite de oliva virgen extra ecológico.
Su labor consiste en mantener viva una tradición de siglos y aportar una visión moderna, comprometida con la calidad, la sostenibilidad y la innovación.
Con una larga experiencia en el sector y una dedicación constante al mundo del olivar, Felipe desempeña un papel especialmente relevante como uno de los 12 catadores del panel de cata de la Denominación de Origen Baena.
Este panel, reconocido por su rigor y prestigio, es responsable de garantizar que los aceites certificados cumplan con los más altos estándares de calidad.
Felipe no solo asegura la excelencia en la producción de su propia empresa, sino que también contribuye al reconocimiento y prestigio del AOVE de la región.
Ha continuado los pasos de sus hermanos, Francisco Iván y Andrés, combinando tradición y tecnología de vanguardia.
Desde la certificación ecológica obtenida en 1989 hasta la consolidación en mercados globales, Felipe lidera una estrategia que refuerza los valores fundamentales de la empresa: calidad, sostenibilidad y compromiso con el medio ambiente.
Hoy en día, el aceite de oliva virgen extra de Núñez de Prado está presente en los mercados internacionales más exclusivos, desde Nueva York hasta Tokio, pasando por Londres y París, hasta completar su presencia en más de 20 países.